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Como se detecta el retardo mental?

¿Cómo se detecta el retardo mental?

Se considera retraso mental leve sin el coeficiente intelectual (CI) está entre 50 y 70; modeado si el CI es entre 35 y 50; severo si el CI está entre 20-35 y profundo si el CI <20. Las capacidades adpatativas son las habilidades de la vida diaria que se necesitan para vivir, trabajar y jugar en la comunidad.

¿Qué es la discapacidad intelectual leve?

Es cuando el Cociente Intelectual se haya entre 20 y 35, haciendo que quienes la padecen necesiten de una supervisión muy continua, ya que casi siempre se presenta con daños a nivel neurológico. Esto hace que el individuo tenga habilidades reducidas, poca o nula compresión lectora y numérica.

¿Qué son los tratamientos para el retardo mental?

Una persona que padece de retardo mental, requiere de atención y diversos tratamientos, con el fin de brindarle una vida estable y muy llevadera, por los problemas que pueden presentarse, estos son los tipos de tratamientos. Son aquellas terapias que ayudan a controlar el comportamiento, basada en los principios del mismo.

¿Cuál es la etiología del retardo mental?

En la mayoría se detecta una etiología orgánica. Son frecuentes el autismo, o trastornos del desarrollo, así como también la epilepsia, los déficit neurológicos y las alteraciones somáticas. En la literatura psiquiátrica se consignan no pocos casos de retardo mental con memoria prodigiosa, sobre todo con los números.

¿Qué es el retraso mental leve?

El diagnóstico del retraso mental leve incluye la consideración de síntomas relacionados con facetas más allá del cuadro clínico. De esta manera, se analiza la salud física y mental del niño, es decir, sus problemas físicos, psicológicos y de aprendizaje.

¿Qué ocurre con niños con retardo leve?

Frente a situaciones nuevas o extrañas, aparecerán dificultades para adaptarse, pudiendo llegar a necesitar ayuda cuando se encuentren bajo un fuerte estado de tensión. Los niños con retardo leve presentan una mayor sensibilidad ante el fracaso y una baja tolerancia a las frustraciones, especialmente las afectivas.